El ejercicio más útil para vigorizar el tercer ojo es la simple meditación, durante la cual conviene llevar la atención al centro del cráneo, o al entrecejo. Podemos añadir visualizaciones de colores o de figuras, o sencillamente dedicarnos a despejar la pantalla mental hasta que nos parezca limpia y vacía.
Una vez conseguido esto, podemos invocar visualizaciones en respuesta a cualquier cuestión que deseemos





